Sé que es difícil de creer, pero juro que estoy conectada con un MODEM Huawei E272 HSUPA que se supone me ofrece conectividad a 7.2 Mbps. Repasemos las siglas: lo de MODEM, a estas alturas del siglo, yo creo que está claro, sea éste ligero y súmamente portable, fijo y feo o incluso interno. Lo de HSUPA, atención, traducido al españos significa transmisión de paquetes en sentido ascendente (el descendente, como el valor, se supone) a alta velocidad; un sistema, evolución de la 3G (UMTS) que alcanza picos de navegación, como decíamos, de 7.2 MEGA BITS POR SEGUNDO.
Somos conscientes de la evolución de las infraestructuras, de como las distintas fases de la tecnología van, poco a poco, extendiéndose por la Península. Pero, digo yo, ¿qué pensarán los miles, digo bien, miles de ciudadanos de esta población sevillana desde la que estoy escribiendo cuando ven volar los ordenadores o supuestos ejecutivos trabajando desde una motora en medio del mar en los anuncios televisivos? 53 kbps. Lo juro. 53 kbps es lo máximo que he conseguido en velocidad de conexión utilizando no sólo mi super MODEM de última generación, sino móviles inimaginables que se acaban de presentar en la feria de Barcelona. Eso sí, y por si a alguien le cabe la menor duda, cuando miro al infinito y, a pesar de ser un Parque Natural, lo primero que veo, de día y de noche, son dos torres de telefonía celular.
Me temo que ningún lector de nuestro blog se acuerda ya de lo que es conectarse e intentar trabajar a 53 ‘kas’; pero les aseguro que es desesperante porque las páginas y sus contenidos están preparados para conexiones decentes.
¡Que alguien me recuerde que le hable al Sr. Ros, si en el nuevo Gobierno continua en su cargo de Secretario de Estado, del Plan Avanza y de Internet para todos!