Año 2001, se aprueba el estándar de un nuevo tipo de mensajería a la que se denomina MMS; la novedad se escondía en sus propias siglas: era multimedia. A partir de aquel momento, operadores y fabricantes iniciaron su trabajo. Prepararon las plataformas a lo largo de 2002 y en el 2003 se inició la comercialización del servicios. Nokia sacó entonces al mercado el 7650 y Ericsson (que ni siquiera había iniciado su andadura con Sony) el T81.
Desde entonces, desde la aprobación del estándar, han pasado ocho años y desde la comercialización de los primeros terminales (el Nokia ya llevaba cámara) seis.
Así mismo, desde el momento en que surgió la conexión por cable puerto/puerto, los teléfonos móviles se pueden utilizar como MODEM para realizar transmisiones de datos. Primero fue a través de CSB, hablamos de la segunda generación, luego de GPRS (2.5) y finalmente WCDMA (3G) y sus evoluciones posteriores.
Pero no conformes con contarnos hace un par de años que habían inventado el teléfono móvil (por cierto que a Martin Cooper, su verdadero inventor al frente de un equipo de Motorola, le concedieron ayer el Principe de Asturias), Apple saca un teléfono al mercado (este sí lo es) anunciando a bombo y platillo que transmite MMS y que se puede utilizar como MODEM. Y va Telefónica y les hace el eco con una nota. Porque ¡ojo! no ha habido presentación oficial ni rueda de prensa (raro ¿no?)
Pues bien, es mi deber comunicar a los mortales que no son idiotas, que cualquier teléfono de los que llevan en el bolsillo dispone de estas dos grandes virtudes y que si el lanzamiento de Apple de su revisión de un teléfono que no fue, hijo de un reproductor que sí fue (hablo del iPod Touch) se basa en eso… pues más vale que miremos otras opciones de mercado.
¿He mencionado que hoy se comercializa el Nokia N97? con MMS, por cierto. ¡Qué grande!
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